INVESTIGACIÓN – [Military Service of South Korea]

Corea del sur, técnicamente, continúa en guerra con su vecina Corea del Norte, es por ello que el servicio militar es obligatorio en Corea del Sur.

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El servicio militar es de 21 meses para la armada y la policía auxiliar, de 23 meses para la armada naval y 24 meses para las fuerzas aéreas y servicio especial.

Por lo general, con muy pocas excepciones, la mayoría del género masculino sirven a la militancia. Entre esas excepciones, se encuentran los ciudadanos varones con discapacidades físicas, o con inestabilidades mentales.

Para ello, a los 18 años, se debe realizar un control físico para determinar si se es apto para el servicio militar, y a los dos años, cientos de jóvenes se despiden de sus familias y de sus estudios o carreras. Durante los siguientes 2 años y 2 meses, serán acogidos en el campamento militar de Nonsan, aprendiendo los conceptos básicos de ser un soldado.

Existen diversas controversias entorno a la naturaleza obligatoria del servicio, dado que muchos consideran que representa una violación de los derechos humanos básicos de las personas,  como la libertad de pensamiento y de religión. Cabe decir que el 37% de la población surcoreana siguen el budismo, una religión pacifista. En la actualidad, hay más de 1600 jóvenes en prisión por rechazar realizar su militancia por razones morales o religiosas. La ley actual contempla la condena con una duración de hasta tres años de prisión, y un historial criminal de por vida.

Por otro lado, el alto porcentaje de suicidios de jóvenes soldados, que prestan servicios en unidades aisladas y en primera línea de la frontera con Corea del Norte,  alimentan la preocupación. Los jóvenes requieren de un control especial de su estabilidad mental, pero muchas veces la decisión familiar y la presión que conlleva difieren en la decisión de continuar sirviendo, a pesar de no pasar el control especial.

En cambio, los oficiales militares de la Universidad de Defensa Nacional, consideran la situación del país como única y muy diferente a la de otros países, ya que podría ser atacada en cualquier momento, lo que hace que el reclutamiento de los jóvenes sea esencial para ellos. Además, valoran la exención del servicio militar como una amenaza.

El gobierno, ante estas controversias, ha comenzado a aplicar sanciones más severas a todo quién intente evitar su deber militar. El gobierno coreano considera vergonzoso, inmerecido y traidor que un hombre tome medidas para evitar su militancia, cuando se encuentra sano y disponible durante los próximos 21 meses.

A continuación, os muestro algunas de las diferentes estrategias que se han tomado con el fin de evitar el servicio militar:

-En 2002, el cantante pop coreano Yoo Seung Jun se convirtió en ciudadano estadounidense con el fin de evitar su deber militar. Éste fue excluido y deportado del país.

-En

 

TALLER 2. [El taburete como introducción a nuestro entorno]

Antes que nada, me gustaría confesar que mi día de hoy ha comenzado un tanto pesado, pero no por otra cosa que: lo cargada y preparada que venía hoy al taller de Curro Claret.

Mi mochila se quejaba llena de precintos, atornilladores, botes de pelotas, pelotas de pádel, un mecanismo hidráulico roto que había sido recambio del maletero del coche de mi padre, una botella de vino tinto, un guante de trabajo perdido, unas cuántas bombillas, tornillos perdidos sin número alguno, alguna que otra caja y no recuerdo si algo más.

Ha sido mega emocionante hoy, ver cómo nuestra clase de Máster se encontraba llena de desechos que, curiosamente, nos dibujaban una sonrisa con la ansía e ilusión de comenzar a crear nuestro taburete con esa preciosa pieza metálica con la que Curro nos ha permitido experimentar en el día de hoy.

Esta pieza es llamada T300, y además de ser un objeto que ayuda a crear otros, es un objeto que permite generar segundas oportunidades para todos esos desechos que hemos ido recolectando durante esta semana.

El diseño de esta pieza, como nos ha contado Curro, no era un fin, sino más bien el camino para servir y crear segundas oportunidades para personas que han tenido un camino difícil en sus vidas, y que pudiesen darse cuenta que esas oportunidades existen, como existían para los desechos.

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Creo que no sólo la atmósfera ayudaba, sino también, toda la preparación que cada uno de nosotros traía de casa y organización que hemos realizado de la clase, disponiendo las mesas con todas las herramientas que teníamos, configurando así un taller 100% colaborativo.

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Yo he tenido la oportunidad de desarrollar este taller al lado de mis compañeros Cristina Flores, Luca Pereiro y Joaquín García.

(PRÓXIMAMENTE VIDEO DEL PROCESO)

Creo que hemos formado un buen equipo a pesar de las controversias que nos han ido apareciendo, que yo consideraría que hemos conseguido sacar al frente, y aunque aquel recambio de maletero, que ayer noche encontré por casualidad, ha decidido volver a funcionar recogiéndose telescópicamente  a la hora de nuestra corrección/debate, y no nos ha permitido demostrar la resistencia con la que contaba mientras lo estábamos testeando entre nosotros.

Era un reto complicado, puesto que todos nuestros desechos eran bastante frágiles, mientras que otros grupos contaban con algunos muy resistentes y propios de la elaboración de taburetes. Pero a pesar de ello, creo que nuestro resultado, ha estado acertado. No buscábamos la belleza del diseño, más bien buscábamos que funcionara la unión de todos nuestros objetos, y creo que nuestro pequeño Frankenstein, superpone muy bien la sensibilidad de nuestros entornos.

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Si después de esta entrada, te has quedado con ganas de más sobre todo lo que nos ha contado Curro, te dejo mi relatograma.

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INVESTIGACIÓN – [Espacios sacralizados]

Durante esta semana, hemos ido preparando el taller del próximo jueves con Curro Claret, y a su vez, hemos tratado de continuar la investigación que comenzamos la semana pasada con el taller de Carla Boserman.

Para ello, hemos realizado una, o varias, visitas a los “entornos” donde nuestro tema de estudio se hace material, con el fin de rastrear y traer a clase materiales de deshecho para utilizar en el taller. Estas visitas me han ayudado a relacionarme con las personas, los lugares y las cosas con las que vamos a ir trabajando en nuestro TFM.

Mis lugares comenzaron siendo principalmente domésticos del hombre, como pueden ser el baño, la cocina, la oficina, el vestidor y el salón. De ellos, obtuve: Una botella de vino, botes de pelotas de pádel, un cinturón, unas cuantas cajas duras, y bombillas ya utilizadas que acababan de ser retiradas. La conversación con las personas de mi espacio sociotécnico similar, que estaba tratando de encontrar en mi padre, comenzaba a hacerse difícil, puesto que mi entorno y usuario no era 100% capaz de realizar un juicio sobre su propio deshecho dejando de pensar si su propia basura iba a ser útil para mi, o no. Algo, que todavía me costaba creer, era que, después de estar acabando una carrera de arquitectura, mi figura paterna no confiaba en mi capacidad de sacar esta búsqueda adelante siendo su basura útil para mí.

Finalmente, pude obtener unas cuantas cosas, pero no tanto como yo hubiese deseado, o al menos, que me pudiese servir para la fabricación de un taburete. Así que, continué con la búsqueda, y comencé con los espacios no habitables, como era el almacén. En él, pude encontrar, además de una infinita capa de polvo, materiales que quizá por no usarlos se habían echado a perder, alguna que otra herramienta rota, tornillos, un mecanismo hidráulico roto de un recambio del maletero del coche, un guante perdido, etcétera.

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Después de haber visitado este almacén, sentí que acaba de visitar una especie de santuario abandonado, donde podía encontrar un coleccionismo que pone nerviosx, que inquieta cubierto por esa capa de polvo, pero que a su vez, indicaba una cierta libertad que había existido durante años, una vía de escape de todas esas cosas que en el ámbito doméstico hubieran molestado, y que además hubiesen sido renegadas, pero que, en realidad, decían mucho de la persona que las había acabado depositándolas en el lugar. Por lo que empecé a preguntarme que, si este era un santuario abandonado, donde podría encontrarse el real, el nuevo, o incluso, el actual.

Sumergida en esta búsqueda, di con un espacio propio, ambulante, y curiosamente, íntimo, como es el maletero. Lo que podría ser como una mochila que nos olvidamos que cargamos, que no nos pesa y que olvidamos de vaciar,  o simplemente, nos acompaña como un equipo de asistencia en un caso dado, así como le ocurre a mi abuelo.

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Mi abuelo es el típico hombre, español de 73 años, manitas que tiene recurso para todo, que quizá, aunque no tenga lo que necesite para arreglarlo, se ingenia la manera de poder salir del apuro con aquellas cosas que tiene, al alcance, en su maletero. A pesar de ser este espacio, objeto de numerosas críticas, mi abuelo siempre ha sido, y es capaz, gracias a su maletero, de callar alguna que otra boca de aquellas que, alguna vez, han sido partícipe de esas críticas.

Cabe decir, que tanto mi abuelo como mi padre, han sido partícipes o víctimas del servicio militar obligatorio que ha existido en España hasta hace apenas 20 años.

Después de encontrar este espacio sacralizado para mi abuelo, me dispuse a poner sobre la mesa, compartida con mis compañeros Joaquín y Daniela, cómo de importante podía llegar a ser, algunos de estos espacios para ciertas personas. Lo cuál, me introdujo en una auténtica curiosidad, y me seducía la idea de seguir explorando maleteros de mis amigos. Y este fue el resultado:

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Lecturas 1. The Undercommons: The general antagonism (Cap.7)

Semana 1.

Después de una semana, podemos decir que el Máster está viento en popa, y me atrevería a decir que ha comenzado fuerte. Y por supuesto, con él, se ha iniciado el reparto de lecturas realizamos por grupos, para después, leer, debatir y realizar una puesta en común, acerca de lo que hemos reflexionado durante esta semana y cuáles son nuestras opiniones.

Sobre el debate de esta semana, pudo apreciarse como ya hemos comenzado a navegar y a tomar decisiones sobre con cuantos nudos queremos comenzar, y parece ser muchos.

Esta semana, mi lectura ha sido el séptimo capítulo llamado The general antagonism extraído de The undercommons: fugitive planning & black study, de Stefano Harney & Fred Moten.

Este capítulo consiste en una entrevista realizada a los propios autores del libro, así se inicia una conversación y debate entre ellos sobre los diferentes modos de aprendizaje y los diferentes métodos de conocimiento.

Entre ellos, plantean la certeza de que cada uno tiene su método y este puede ir desarrollándose o no, cambiando, etcétera, pero lo importante es que a uno le funcione, experimente y disfrute de su proceso de aprendizaje. Un proceso que, aunque hayas conseguido tu fin, no tiene porque ser desechado, un proceso que considero que siempre ha de ser guardado, pero no archivado. Con esto, me refiero a que no es algo que mantener guardado sin utilizar, sino que se debe tener en mente la manera en que has llegado,

El trabajo colaborativo es algo que siempre he considerado muy importante, siendo además de una oportunidad de compartir conocimiento, es una oportunidad de conocer nuevos métodos. Uno de los que plantean

Lo cuál me ha permitido conocer sus métodos propios como por ejemplo, como para

 

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Harley, S., & Moten, F. (2013). The Undercommons: Fugitive Planning & black Study. Wivenhoe: Autonomedia.